La Ley de Retorno
(falsamente Llamada “Reencarnación”).
La diferencia entre «reencarnación» y «retorno» es
que mientras la mayoría de personas volvemos a la
vida física en diferentes cuerpos, los seres más
evolucionados espiritualmente lo hacen en un sólo
cuerpo físico, conservando las características especificas
que mantienen también en los planos superiores.
Los seres que reencarnan son maestros que vuelven
al mundo físico voluntariamente con el propósito de
ayudar a otros y traer enseñanza.
Todos los seres humanos nos encontramos en evolución
constante, esa es la finalidad de retornar a este mismo
plano físico, puesto que no es posible el conocimiento del
bien sin el conocimiento del mal.
En el concilio de Nicea del año 325 convocado por el
emperador Romano Constantino, se suprimieron de la Biblia
los textos en que se menciona la reencarnación con el fin de
fortalecer a la iglesia católica imponiendo a sus fieles la idea
de que disponen de una sola vida para rectificar sus acciones.
108 es el número de vidas que a cada persona se le asignan con
el fin de lograr un conocimiento del bien y del mal y alcanzar
el estado puro de los seres angélicos para poder permanecer
en su lugar de origen en estado espiritual.
El tiempo que transcurre entre una y otra encarnación es muy
variada y depende de los avances espirituales que cada persona
alcance a lo largo de una vida, pudiendo ser desde unos cuantos
siglos hasta mil o mil quinientos años terrestres en promedio.
Las personas sólo conservamos el recuerdo de nuestras pasadas
vidas en uno de los cuatro cuerpos que nos constituyen, el resto
de los cuerpos se desvanecen tras la muerte física y esto es causa
de que perdamos el recuerdo conciente de anteriores encarnaciones.
Cada quien determina de acuerdo a sus recursos karmáticos el lugar
y cuerpo físico en el que ha de encarnar en su siguiente vida.
La ley de atracción actúa directamente para que las personas vuelvan
a encontrarse en diferentes encarnaciones.
Todas las personas hemos atravesado los reinos mineral, vegetal y
animal sucesivamente, después de los cuales evolucionamos a Humanos.
Luego de 108 vidas quienes no logran ascender a los planos espirituales involucionan nuevamente al reino animal, vegetal y mineral hasta repetir
el ciclo. En oriente se conoce esta vuelta como «rueda de Sam Sara».
